Gobierno Regional reúne a estudiantes para reinterpretar el legado de Bernardo O’Higgins desde la mirada juvenil

El primer Foro Juvenil de Ideas “Trazos de Libertad”, organizado por el Departamento Ñuble 250 del Gobierno Regional, convocó a 15 estudiantes de distintas comunas a relacionar el legado de Bernardo O’Higgins con desafíos actuales. Libertad de expresión, educación, equidad territorial, medioambiente, redes sociales y participación e incidencia juvenil marcaron una jornada que también incluyó la premiación del concurso fotográfico “Reviviendo la Historia”.
¿Qué significa ser libre para una persona joven que vive hoy en Ñuble? Esa pregunta fue el hilo conductor de una jornada diseñada para sacar la libertad de los relatos ceremoniales y situarla en decisiones cotidianas: proteger la privacidad, acceder a educación y conectividad, participar en asuntos colectivos, cuidar el medioambiente y construir un proyecto de vida sin discriminación.
El encuentro reunió a estudiantes de Chillán, Chillán Viejo, Yungay, San Carlos, Coihueco y San Nicolás. Inspirada en Bernardo O’Higgins —nacido en Chillán Viejo el 20 de agosto de 1778—, la actividad interpretó su legado desde las preguntas y aspiraciones de una nueva generación.
El Gobernador Regional, Óscar Crisóstomo Llanos, fue invitado a entregar el mensaje inicial. Luego, el actor Osvaldo Varas ingresó caracterizado como Bernardo O’Higgins para conversar con el público. “La libertad no es solo una herencia del pasado”, planteó el jefe regional, antes de añadir que es una tarea que cada generación debe “comprender, ejercer y construir con otras personas”.
La mediación no quedó restringida a los 15 estudiantes que expusieron. El público respondió qué piensa al escuchar la palabra libertad, qué formas de discriminación afectan a los jóvenes y en qué situaciones cotidianas se sienten realmente libres.
Las exposiciones se distribuyeron en tres rondas. Maite Quintana, del Colegio San Buenaventura de Chillán; Vicente Araneda, del Colegio Cholguán de Yungay; Fernanda Sepúlveda, del Liceo Diego Portales Palazuelos de San Carlos, y Sebastián San Martín, del Colegio Coyam de Chillán, abrieron la conversación sobre libertad de expresión y convivencia democrática.
La segunda ronda incorporó a Valentina Rubilar, del Colegio Darío Salas de Chillán Viejo; Milán Gutiérrez, del Colegio Concepción de Chillán; Martín Jara, del Liceo Claudio Arrau León de Coihueco; Emilio Muñoz, del Colegio Enrique Salinas Buscovich de Chillán, a Fabiana Velásquez del Liceo Narciso Tondreau y a Camilo Guajardo Flores, del Liceo República de Italia. Sus intervenciones abordaron la libertad en las redes sociales.
Posteriormente expusieron Benjamín Morales, del Liceo Arturo Pacheco Altamirano de Chillán Viejo; Christopher Contreras, del Liceo Bernardo O’Higgins de Chillán; Daniel Salgado, del Instituto Santa María de Chillán; Antonella Arroyo, del Liceo Nueva Esperanza de Yungay, y Catalina Flores, del Liceo Bicentenario de San Nicolás. Educación, oportunidades, equidad territorial, medioambiente, futuro e incidencia juvenil articularon la tercera ronda.
La jornada también fue el marco ideal para la premiación del Concurso de Fotografía Escolar “Reviviendo la Historia”, organizado por el SLEP Valle Diguillín y el GORE de Ñuble. El primer lugar fue para la Escuela Quilamapu de Chillán, el segundo, para la Escuela Quilmo de Chillán Viejo y el tercero, para el Liceo Libertador Bernardo O’Higgins de Chillán.
Las voces que Ñuble necesita
La libertad dejó de ser una idea escrita en los libros para convertirse en palabra joven, identidad y propósito, dijo al cerrar el primer Foro Juvenil de Ideas Trazos de Libertad el gobernador de Ñuble, Óscar Crisóstomo Llanos. La autoridad regional agradeció a cada participante y valoró la diversidad de reflexiones surgidas desde establecimientos públicos y privados de seis comunas: Chillán, Chillán Viejo, Yungay, San Carlos, Coihueco y San Nicolás. .
“La diversidad es la mayor riqueza de una sociedad. Todos somos distintos, lo cual debe ser celebrado”, afirmó. Su mensaje reivindicó la libertad de ser uno mismo, expresarse y construir una identidad segura, vinculando esos desafíos con el “espíritu de O’Higgins”: un joven discriminado que sostuvo sus convicciones y convirtió la adversidad en liderazgo.
Crisóstomo llamó a las nuevas generaciones a descubrir su propósito y actuar como agentes de cambio en ámbitos como el medioambiente, la diversidad y el desarrollo colectivo. También advirtió que Ñuble necesita más voces capaces de defender los derechos de la región y del país.
Como resultado concreto del encuentro, comprometió avanzar en dos propuestas juveniles: crear una red de talentos y otra de colaboración entre liceos, destinadas a fortalecer liderazgos y multiplicar las buenas experiencias educativas del territorio.
Escucha, Respeto Y Acción
La libertad no se agota en el derecho a hablar. Necesita instituciones que respondan, oportunidades para transformar el entorno y una convivencia capaz de reconocer al otro. Así lo plantean estudiantes de Ñuble, cuyas reflexiones revelan una juventud crítica, consciente de sus responsabilidades y decidida a intervenir en la construcción de una sociedad más democrática.
Daniel Salgado, estudiante del Instituto Santa María de Chillán, advierte que los espacios de participación pierden sentido cuando las propuestas juveniles no reciben respuesta. “Existen las instancias de diálogo, pero se quedan siempre en el papel. Falta concretar algunas ideas que presentan los jóvenes”, sostiene. Para él, la retroalimentación es una condición de transparencia: explicar por qué una iniciativa es viable o inviable permitiría comprender las decisiones y recuperar la confianza en las instituciones.
Su preocupación va más allá de una demanda generacional. Salgado observa que la falta de respuestas desalienta la participación y alimenta la idea de que la opinión juvenil carece de valor. “Los jóvenes también merecemos saber lo que está pasando”, afirma, lamentando el “pensamiento derrotista” que lleva a muchos a marginarse de la vida social.
Desde Chillán Viejo, Benjamín Morales, representante del Liceo Arturo Pacheco Altamirano, relaciona la libertad con las condiciones necesarias para ejercer derechos. Su llamado es a convertir esa posibilidad en compromiso: “Mi invitación a los jóvenes es que sean agentes de cambio en sus comunidades”. Ese protagonismo, añade, también implica proteger el patrimonio cultural y la biodiversidad de una región privilegiada por su flora, fauna y paisajes.
Catalina Muñoz Avilés, estudiante de tercero medio del Colegio Bicentenario Nueva Esperanza de Yungay, introduce un límite esencial: la dignidad de los demás. “La libertad no significa decir lo que sea”, enfatiza. Expresarse, elegir un camino y tomar decisiones son derechos fundamentales, pero deben ejercerse con consideración y respeto para asegurar una convivencia armónica.
Maite Quintana Bravo, estudiante del Colegio San Buenaventura (antiguo Colegio de Naturales donde estudió Bernardo O’Higgins), proyecta esa reflexión hacia el futuro. Para ella, ser libre es “atreverse a soñar”, desafiar el adultocentrismo y no renunciar al deseo de cambiar el mundo. No desde la violencia, precisa, sino desde la construcción colectiva: “Juntos podemos lograr un mundo mucho mejor; por los que fueron, por las que están y por las violetas que florezcan al andar”, concluyó.