Más de tres mil personas llenaron de memoria y emoción el Día del Patrimonio en el Gobierno Regional de Ñuble

Domingo, 31 de Mayo de 2026

Por primera vez, el Gobierno Regional de Ñuble abrió sus puertas para conmemorar el Día del Patrimonio. Autos antiguos, relatos de exfuncionarios, recorridos guiados y una conversación internacional sobre arquitectura marcaron una jornada histórica. La masiva asistencia confirmó que el patrimonio regional está vivo y que la comunidad quiere reencontrarse con su memoria.

Más de tres mil personas participaron en las actividades organizadas por el Gobierno Regional de Ñuble para conmemorar el Día del Patrimonio, en una jornada inédita que transformó el corazón cívico de Chillán en un espacio abierto a la memoria, la historia y el encuentro ciudadano.

Bajo el nombre “Ñuble Patrimonial: memoria abierta, futuro compartido”, la conmemoración marcó un hito institucional: por primera vez, el Gobierno Regional se sumó activamente a esta celebración, abriendo el Edificio de los Servicios Públicos y su entorno para que la comunidad pudiera recorrer, mirar, recordar y resignificar un lugar que forma parte esencial de la vida pública de la región.

Familias completas, estudiantes, personas mayores, agrupaciones culturales, exfuncionarios y vecinos llegaron hasta el edificio ubicado en el centro de Chillán para conocer su arquitectura, sus patios, su historia y los relatos que han dado forma a uno de los espacios más reconocibles de la ciudad. La alta convocatoria superó ampliamente las expectativas y confirmó el profundo interés de la ciudadanía por reencontrarse con el patrimonio local, especialmente con aquellos edificios públicos que, muchas veces desde la rutina diaria, guardan una memoria silenciosa pero fundamental.

El Gobernador Regional de Ñuble, Óscar Crisóstomo Llanos, destacó el sentido democrático de abrir estos espacios a la comunidad y valoró la respuesta masiva de las personas.

“Al abrir el edificio del Gobierno Regional, recorrer sus espacios, mirar sus patios, detenerse frente a su arquitectura o participar de actividades patrimoniales es un gesto democrático, quisimos decirle a la ciudadanía que los espacios públicos también le pertenecen, que la historia institucional no está separada de la vida cotidiana y que la memoria regional no debe permanecer encerrada entre muros administrativos, y ese mensaje fue entendido a la perfección y quedó demostrado en la masiva asistencia que tuvimos. Más de tres mil personas nos confirman que el patrimonio puede ser mucho más que una conmemoración. Puede convertirse en una herramienta para unir pasado, presente y futuro”, expresó la máxima autoridad regional.

El edificio que hoy alberga al Gobierno Regional de Ñuble fue construido entre 1940 y 1942, luego del devastador terremoto de 1939. Desde entonces, se convirtió en una pieza clave de la reconstrucción de Chillán y en un símbolo de la arquitectura moderna y funcional. Su historia está profundamente ligada al desarrollo urbano de la ciudad y a la consolidación del espacio público como punto de encuentro ciudadano.

Hubo recorridos guiados por el inmueble, instancias de conversación patrimonial y una especial participación del arquitecto español Jesús Bermejo, uno de los tres arquitectos del edificio Copelec, quien se conectó desde España junto al arquitecto Federico Soriano. La actividad permitió relevar el valor arquitectónico de una obra considerada un ícono mundial de la arquitectura moderna.

Una de las actividades más convocantes fue “Patrimonio sobre ruedas: muestra de autos antiguos”, que reunió vehículos antiguos y clásicos conservados por agrupaciones y coleccionistas de Ñuble. Pensada especialmente para familias, niñas, niños y personas mayores, la muestra promovió un diálogo intergeneracional en torno a automóviles que formaron parte de la vida cotidiana regional en décadas pasadas. Para muchos asistentes, fue una oportunidad de recordar viajes, oficios, calles, paseos familiares y escenas de una época que volvió a cobrar vida entre motores, carrocerías,  y una muestra de automóviles en miniatura.

La secretaria ejecutiva del Departamento Ñuble 250, Camila Flores JungJohann, valoró la gran asistencia de la comunidad, así como el interés demostrado por las personas durante los recorridos. También destacó la activación de la memoria colectiva, no solo a partir del edificio como objeto patrimonial, sino especialmente desde las voces de quienes lo habitaron, trabajaron en él y compartieron sus recuerdos.

“Eso fue muy valioso y enriquecedor, una gran experiencia para todos y todas”, comentó la arquitecta.

Flores también subrayó que el patrimonio debe ser comprendido como una dimensión activa del desarrollo regional, capaz de vincular identidad, economía local, turismo, educación y calidad de vida.

“Ñuble necesita mirar su patrimonio con ambición, no con melancolía. La recuperación de edificios históricos, la puesta en valor de espacios culturales, la apertura de recorridos ciudadanos forman parte de una visión mayor: construir una región donde la memoria no sea un lujo, sino un componente de calidad de vida. El patrimonio también genera economía local, turismo, educación, seguridad urbana, sentido de pertenencia y encuentro comunitario”, reflexionó.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la presencia de exfuncionarios y exfuncionarias de instituciones que ocuparon antiguamente el Edificio de los Servicios Públicos. Entre ellos estuvo Marcela Ortiz, quien trabajó durante décadas en la Corte de Apelaciones. Su relato espontáneo durante los recorridos ciudadanos conmovió a los asistentes y recordó que el patrimonio no vive únicamente en los muros, sino también en las experiencias de quienes dieron vida a esos espacios.

“Este tipo de actividades permiten no solo conocer, sino también aprender. En mi caso, sentí una emoción enorme al volver a este lugar. En esa época las lámparas de las salas de la corte brillaban y volver a verlas nuevamente hoy es algo muy emocionante, me hace pensar en el paso del tiempo y la esperanza de un futuro donde la historia, la identidad y la vida comunitaria sigan brillando”, comentó.

El recorrido por el edificio, su explanada y el Patio de Los Naranjos estuvo acompañado por el coordinador de patrimonio de Ñuble 250, Erwin Brevis, quien valoró el respeto y la curiosidad con que las personas se acercaron al patrimonio arquitectónico. Para él, la respuesta ciudadana confirma que la identidad regional es un elemento profundamente valorado por la comunidad y que toda iniciativa orientada a fortalecer esa memoria compartida tiene un sentido concreto.

La conmemoración dejó en evidencia que el patrimonio de Ñuble no es una pieza detenida en el tiempo. Es una experiencia viva, capaz de convocar a miles de personas, despertar recuerdos, conectar generaciones y proyectar futuro. En cada recorrido, en cada conversación y en cada mirada detenida frente a la arquitectura del edificio, la comunidad demostró que quiere ser parte activa de la historia que habita.

Así, el Gobierno Regional de Ñuble no solo abrió las puertas de un edificio emblemático. Abrió también una conversación mayor sobre pertenencia, memoria y ciudadanía. Una conversación que, a juzgar por la masiva asistencia, recién comienza.

 

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